
Escudo de España Logotipo de I.A.S. Escudo de la Región de Murcia
INTERNET AWARDS SCHEME, 2001/2001
TEAM: MURCIA, NICOSIA, SAN PETERSBURGO
FUNDACIÓN Y ORIGEN DE SU NOMBRE, DE LA CIUDAD DE MURCIA ALUMNOS DE 1ºA Y 1º B DE BACHILLERATO, DEL IES "JOSÉ PLANES", DIRIGIDOS POR LOS PROFESORES SANTIAGO DELGADO Y ANA CÁRCELES, CATEDRÁTICOS DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

El
río en cuestión ha tenido varios nombres a lo largo de la Historia y era
conocido de muy antiguo. Schulten lo identifica con el Theodosus
de Avieno. Plinio le llama Tader e
indica que riega el campo cartaginense y Ptolomeo señala su desembocadura en
tierra de los contestano. Comentando sutexto, el editor C. Müller recuerda otro
griego en que se llama comomindica Avieno y en que dice que era bundante en oro,
lo cual le hace pensar si el nombre de Segura no será de origen púnico, porque
en hebreo Segur significa oro. Parece
que algún autor árabe todavía recordaba el nombre de Tader. Pero los árabes
en general le llaman como a la Sierra Sakura o si no el río
Blanco o Nahr el-Ahbiad, costumbre que se ha conservado en el
S. E. De España al referirse al curso fluvial que pasa cerca de Orihuela
y aún hay memoria de que se nominó Guadharbuala, refiriéndose a aquella
población.
Pío Caro Baroja
Debemos partir
del hecho de que en el punto equidistante de este valle, en el lugar donde había
un promontorio en uno de sus márgenes y también en el centro de un meandro,
que seguramente había sido poblado ya en tiempos de los romanos, aunque en
asentamiento de mínima importancia, había un puente de barcas que posibilitaba
el paso de los caminos que en él coincidían, aunque no alcanzamos a imaginar,
como se ha llegado a decir, que había un embarcadero que permitía el tráfico
fluvial.
F.J. Flores Arroyuelo

Mapa geológico de la ciudad de Murcia, en el centro y cruzada por el río Segura -en meandros-; y por los cuatro caminos de los que era - y es- encrucijada: Cartagena, el centro de la península, Elche y Lorca. Realizado en 1881.
La auténtica
fecha de redacción del acta de fundación de la ciudad de Murcia fue domingo 4
de rabí I del año 210 de la héjira, es decir, domingo 25 de Junio de 825. Los
aniversarios de este acontecimiento, decisivo para el posterior florecimiento de
Murcia, deben calcularse a partir de esta fecha, olvidándose de modo definitivo
la de 21 de abril de 831, fruto de un mero error de copia.
Robert Pocklington
IV
Existen diversos motivos para rechazar la procedencia árabe del topónimo
Murcia, entre los que cabe destacar:
a) el hecho de que se conocen otros muchos lugares del mismo nombre en zonas de
escasa o nula arabización; b) la afirmación de Yaqut en el sentido de que Murcia
era el nombrte autóctono de la población con anterioridad a su “fundación”
oficial por Abd Al-Rahman II; y, sobre todo, c) el topónimo Murcia carece y , siempre ha carecido, del artículo árabe Al-...
Robert
Pocklington
Resultan
satisfactorias, desde todos los puntos de vista, dos nuevas etimologías: MURTEA
“lugar de mirtos” y MURTIA “villa de Murtius”. No es posible señalar
una preferencia definitiva por ninguna de ellas, puesto que ambas se ajustan
bien a las circunstancias filológicas y geográfico-históricas de la creación
y vida del topónimo.
Robert Pocklington
Fue el Licenciado Cascales quien por primera vez, que sepamos, se ocupó
del significado del nombre de Murcia. En función de su gran conocimiento del
mundo clásico y muy en particular de la cultura latina, el humanista pensó que
MURCIA estaba en relación con la palabra mirto y con la Venus Murcia, entendiendo así que MURCIA significaría “TIERRA DE
MIRTOS”.
Antonino
González Blanco
En aquella
región (La Rioja) existen hasta siete topónimos en los que entra el componente
MURCIA. Juzgamos entonces cosa clara que si en el norte de España el topónimo
MURCIA no podía ser áraba por su difusión y por estar todos esos topónimos
riojanos precisamente en tierra de la sierra camerana, en las que los árabes no
pusieron el pie nunca, era muy probable y casi seguro que también aquí en el
sur el topónimo MURCIA debía tener ascendencia latina y que ésta no podía
ser otra que la que de alguna manera había apuntado Cascales, es decir, que tenía
que estar relacionada con los mirtos. MURCIA significaría en todos los lugares
TIERRA DE MIRTOS, es decir, tierra frondosa, de vegetanción abundante por ser
rica en humedad y en ambientes fecundos.
Antonino González Blanco
El culto de (la diosa Murcia) fue anexionado al de Venus en el transcurso
del tiempo. Aquí, la asimilación parece haber sido favorecida por una
interpretación nueva de la palabra Murcia,
a la que se ha confundido con la Venus
Myrtea. La confución llegó a ser tan familiar para los autores del siglo I,
que no conciben a Murcia de otro modo que como una divinidad
satélite de Venus.
R.
Schilling
XI
...Pero
más tarde, en aquel año del siglo IX antecitado, en las huertas del río de
Lorca; esto es el Sangonera o Guadalentín, y en su curso final, aledaño al
valle medio del Segura; más o menos por donde ahora se levanta el núcleo
poblacional de El Palmar, ocurrió un incidente vecinal que habría de traer
muchas consecuencias. La más perdurable de ellas fue la fundaci¢n de Murcia.
Los hechos ocurrieron así: un yemení, acarreador de agua, cruzaba todos los días
por las vides de un rico modarí. Se supone que con las vides crecidas, habría
de ser verano. Para evitar la excesiva evaporaci¢n de las cántaras, así como
para entorpecer la posible entrada de insectos, el buen hombre tomó la
costumbre de cortar hojas de parra a fin de tapar con ellas la boca de sus búcaros.
Es de suponer que, al poco, la mayoría de los racimos de uva se fueron quedando
sin hojas protectoras. Los pajarillos se vieron, pues, más libres para picar
los hermosos granos. Puesto de sobreaviso el dueño de las vides, envió espías
para observar lo que ocurría. Naturalmente, el aguador fue sorprendido. Y más
por yemení que por ladrón de hojas, fuele quitada la vida allí mismo. Sus
deudos, sintiendo la llamada de la sangre, ejecutaron venganza, y ésta, a su
vez, clamó más venganza. Al cabo de poco tiempo, las venganzas saltaron del
plano privado al público, y ya se hacían con tropa y asedio, prisioneros,
ejecuciones... Es decir, se convirtió en una guerra civil. En ella destacó el
caudillo yemení Abuxamaj, con quien hubo de pactar el enviado de Córdoba para
poner paz; aquel Omeya a quien atribuimos la transmisión de fundar ciudad nueva
para sustituir a la vieja, infectada del virus cainita. Por cierto que el tal
Abuxamaj acabó de rentista en Córdoba y como fiel vasallo del Emir. La orden
de Abderramán II incluía el traslado de piedras, edificios y personas. Lo cual
se hizo con toda precisi¢n y eficacia. Ello quedó destruida, borrada del mapa.
Ya fuese la actual Algezares, ya fuese la actual El Palmar, la nueva Todmir quedó
fundada. Además, Abderramán II ordenó a su gobernador de Orihuela, Gabir Ibn-Malik,
pasar con su séquito a la nueva ciudad, que desde ese momento pasaba a ser
cabeza administrativa y militar del territorio. La situaci¢n de la nueva
capital, en medio del valle, la hacía más apta para controlar todo el
territorio adscrito a su demarcaci¢n, y afectado, además, de las banderías
partidistas de los facciosos: la actual Huerta de Murcia. El Califato cordobés
pacificaba el territorio imponiendo ejemplaridad y mando. Era domingo, y en un
calendario de hoy hubiera figurado el día 25 de Junio; el año de la era del
Cristo marcaría 825.
Santiago Delgado
Era en esos
momentos Murcia un caserío agrícola, continuación de una villa romana, que
cultivaba los campos circundantes elevando el agua del Segura con norias y aceñas,
y aprovechando sus crecidas (que no sus riadas, tan devastadoras entonces como
ahora), pues todavía no estaba en marcha el sistema de acequias que luego le
daría fama. Pero, la mayor importancia de Murcia residía en el hecho de ser el
lugar por donde el valle era atravesado con más rapidez y facilidad, y de estar
ubicada en una pequeña elevación que la aislaba de muchas de las crecidas.
Alfonso Carmona
XI
...Pero
más tarde, en aquel año del siglo IX antecitado, en las huertas del río de
Lorca; esto es el Sangonera o Guadalentín, y en su curso final, aledaño al
valle medio del Segura; más o menos por donde ahora se levanta el núcleo
poblacional de El Palmar, ocurrió un incidente vecinal que habría de traer
muchas consecuencias. La más perdurable de ellas fue la fundaci¢n de Murcia.
Los hechos ocurrieron así: un yemení, acarreador de agua, cruzaba todos los días
por las vides de un rico modarí. Se supone que con las vides crecidas, habría
de ser verano. Para evitar la excesiva evaporaci¢n de las cántaras, así como
para entorpecer la posible entrada de insectos, el buen hombre tomó la
costumbre de cortar hojas de parra a fin de tapar con ellas la boca de sus búcaros.
Es de suponer que, al poco, la mayoría de los racimos de uva se fueron quedando
sin hojas protectoras. Los pajarillos se vieron, pues, más libres para picar
los hermosos granos. Puesto de sobreaviso el dueño de las vides, envió espías
para observar lo que ocurría. Naturalmente, el aguador fue sorprendido. Y más
por yemení que por ladrón de hojas, fuele quitada la vida allí mismo. Sus
deudos, sintiendo la llamada de la sangre, ejecutaron venganza, y ésta, a su
vez, clamó más venganza. Al cabo de poco tiempo, las venganzas saltaron del
plano privado al público, y ya se hacían con tropa y asedio, prisioneros,
ejecuciones... Es decir, se convirtió en una guerra civil. En ella destacó el
caudillo yemení Abuxamaj, con quien hubo de pactar el enviado de Córdoba para
poner paz; aquel Omeya a quien atribuimos la transmisión de fundar ciudad nueva
para sustituir a la vieja, infectada del virus cainita. Por cierto que el tal
Abuxamaj acabó de rentista en Córdoba y como fiel vasallo del Emir. La orden
de Abderramán II incluía el traslado de piedras, edificios y personas. Lo cual
se hizo con toda precisi¢n y eficacia. Ello quedó destruida, borrada del mapa.
Ya fuese la actual Algezares, ya fuese la actual El Palmar, la nueva Todmir quedó
fundada. Además, Abderramán II ordenó a su gobernador de Orihuela, Gabir Ibn-Malik,
pasar con su séquito a la nueva ciudad, que desde ese momento pasaba a ser
cabeza administrativa y militar del territorio. La situación de la nueva
capital, en medio del valle, la hacía más apta para controlar todo el
territorio adscrito a su demarcación, y afectado, además, de las banderías
partidistas de los facciosos: la actual Huerta de Murcia. El Califato cordobés
pacificaba el territorio imponiendo ejemplaridad y mando. Era domingo, y en un
calendario de hoy hubiera figurado el día 25 de Junio; el año de la era del
Cristo marcaría 825.
Santiago Delgado
Murcia,
esta diosa era abogada de los hombres y mugeres que no desseavan ser flacos; a
esta diosa ofrecían muchos dones las matronas romanas porque las fiziesse
gruessas, ca en Roma antes se quedava por casar una muger flaca que no una muger
fea.
Fray Antonio de Guevara
XIII
No obstante se siguió adorando a una especie de variante latina
bajo el nombre de Murcia (de Mulcere=tocar) y de Libertina (de Libido=placer y
libet=agrado).
Enciclopedia Encarta
XIV
En Roma surgieron pronto tres templos consagrados a
Venus: el de la diosa Murcia, el de la Cloacina y el de la Libitina.
La Venus Murcia representaba a la diosa que acaricia y atrae con su belleza al
hombre enamorándolo, pero designaba también a la diosa del mirto, símbolo del
amor casto y bello y existía un templo en su honor junto al Circo Máximo, al
pie del Aventino, construido por los latinos, establecidos allí bajo Anco
Marcio.
J.-L.
Cunchillos, J. M. Galán, J.-A. Zamora, S. Villanueva de Azcona (eds.), Actas
del Congreso "El Mediterráneo en la Antigüedad: Oriente y
Occidente",Sapanu.
Publicaciones en Internet II (1998) [http://www.labherm.filol.csic.es]